
CORTESÍA DE NEWSWEEK
A tan solo cuatro horas de Lima, Perú, se encuentra una ciudad que recientemente ha sido descubierta por arqueólogos. Esta ciudad antigua de la civilización de Caral se encontraba perdida desde hace miles de años y tras ocho años de investigación y excavaciones ahora se encuentra abierta.
Ubicada en la provincia de Barranca, a unos 200 kilómetros de Lima, Peñico se asentó estratégicamente a unos 600m sobre el nivel del mar, en un terreno elevado que facilitaba el comercio entre las comunidades costeras, montañosas y amazónicas.
Peñico, fue un asentamiento clave de la civilización Caral de más de 3,800 años de antigüedad, destacó por su multifuncionalidad como centro de integración en el valle de Supe. Principalmente, actuó como un modo estratégico para el comercio y el intercambio de productos agrícolas y bienes exóticos, como las conchas marinas (Spondylus), conectando las redes comerciales de la costa, sierra y selva.
Paralelamente, desempeñó una vital función ceremonial, evidenciada por sus 18 estructuras monumentales, entre las que resalta el Salón Ceremonial de los Pututos, un espacio para rituales, administración y reuniones sociales. Además, su estratégica ubicación geográfica en el valle medio-alto de Supe lo consolidó como un crucial punto de conexión e integración social entre las poblaciones de las cuencas de los ríos Supe y Huaura, facilitando la convergencia de diversas culturas y la reorganización de las redes sociales tras el colapso climático que afectó a la Ciudad Sagrada de Caral.
El descubrimiento de Peñico ha permitido a los arqueólogos comprender mejor el proceso de adaptación y resiliencia de las primeras civilizaciones andinas frente a cambios ambientales drásticos. Tras el colapso parcial de Caral provocado por eventos climáticos extremos, Peñico emergió como un nuevo núcleo de organización social y económica, demostrando la capacidad de estas sociedades para reestructurar sus sistemas políticos, religiosos y comerciales sin recurrir a la guerra.
Entre los hallazgos más significativos se encuentran instrumentos musicales ceremoniales, esculturas de arcillas, y restos de alimentos provenientes de diferentes regiones, lo que confirma la existencia de amplias redes de intercambio interregional. La presencia de pututos hechos con conchas marinas refuerza la hipótesis de que el sonido y la comunicación ritual desempeñan un rol central en la vida social y política de Peñico.
Actualmente, la apertura del sitio arqueológico representa un importante avance para la puesta en valor del patrimonio cultural peruano, así como una oportunidad para el desarrollo de turismo sostenible en la ciudad de Barranca. Peñico no solo amplía el conocimiento sobre la civilización Caral, considerada una de las más antiguas del continente americano, sino que también reafirma la relevancia del Perú como cuna de complejas sociedades originarias cuyo legado continúa siendo estudiado y admirado a nivel mundial.