
La semana pasada se popularizó un artículo de Vogue que fue escrito por Chante Joseph y publicado el 29 de octubre del 2025. Este artículo titulado ¿Es vergonzoso tener novio ahora? explica que tener novio se vuelve “vergonzoso” cuando las mujeres dejan que su vida entera gire en torno a su pareja. La autora sostiene que un novio no te define como persona: es solo un complemento en tu vida. También señala que presumir a un hombre en redes sociales se ha vuelto vergonzoso, porque nunca sabes en qué momento podría decepcionarte.
El artículo de Vogue fue bastante superficial cuando trata de explicar los motivos por el cual las mujeres consideran que tener un novio no te concede algún tipo de “prestigio” sobre otras mujeres. Al contrario, tener un novio en estos tiempos puede ser motivo de vergüenza en algunos casos. Hay varios factores que fueron pasados por alto, tanto políticos como sociales que pueden estar jugando un papel más relevante en este fenómeno.
Pero, ¿cuál es la verdadera razón detrás del fenómeno de este polémico artículo? Bueno, últimamente el panorama de las citas se ha transformado. Las mujeres nos hemos abierto camino en la sociedad y los privilegios que tener un novio/esposo conllevaba como el estatus social o la solvencia económica son cosa del pasado.
Por supuesto, esto no aplica a las mujeres que están con hombres deconstruidos, que se consideran feministas y lo reafirma con sus acciones. Aquellas con parejas que comprenden el valor intrínseco de las mujeres, reconociendo no solo su capacidad de crear y dar vida, sino también su importancia y contribución en todos los ámbitos, sin cuestionar constantemente “y tú, qué ofreces”.
En esta era moderna las mujeres en Estados Unidos tienen más opciones que las que nuestras abuelas, bisabuelas y tatarabuelas no tuvieron. Por lo tanto, tener una pareja se ha convertido en algo meramente opcional y dejó de ser esencial. Las mujeres han redefinido el significado de “éxito” y “plenitud”. Antes, esos conceptos solían estar ligados casi exclusivamente al matrimonio o a la maternidad.
Hoy en día muchas mujeres encuentran realización personal y profesional en otros ámbitos, como la educación, la carrera laboral, el arte, la independencia económica o el activismo social. Esta diversidad de caminos refleja una evolución cultural donde el valor y la identidad de la mujer ya no dependen de los roles tradicionales, sino de sus propias metas y decisiones.
Este progreso en el feminismo ha quitado protagonismo a las relaciones románticas, las cuales quedaron en un segundo plano. Actualmente está de moda romantizar nuestras vidas ya sea solteros o en pareja. Entonces, ¿por qué es vergonzoso tener un novio específicamente?. Bueno, considero que esta percepción es la suma de varios factores sociales y políticos, uno siendo la brecha educativa entre hombres y mujeres.
Hubo un momento en el año 1995 en el que mujeres y hombres teníamos las mismas probabilidades de tener una licenciatura en los Estados Unidos. En comparación con los resultados del 2024 que indican que un 47% de mujeres tienen una licenciatura en contraste con un 37% de hombres. Este desequilibrio implica que, estadísticamente, no todas las mujeres con educación universitaria podrán encontrar una pareja con un nivel académico equivalente, lo que modifica las dinámicas tradicionales de correspondencia educativa entre géneros.
Esta brecha educativa resulta especialmente interesante si consideramos que vivimos en un sistema patriarcal que históricamente ha otorgado ventajas a los hombres, ventajas que, paradójicamente, muchos no están aprovechando.
Según una encuesta realizada en 2021, cuando se les preguntó a los participantes por qué decidieron no obtener una licenciatura, las respuestas reflejaron una clara diferencia de género. Los hombres eran más propensos a afirmar que no continuaron sus estudios simplemente porque no querían hacerlo, mientras que las mujeres señalaron, en mayor medida, la falta de recursos económicos como el principal obstáculo para pagar una colegiatura universitaria.
No se trata de afirmar que el nivel educativo determine el valor de una persona, pero en el mercado laboral actual las credenciales académicas juegan un papel crucial. En un contexto de devaluación educativa, donde una licenciatura ya no garantiza un salario digno ni estabilidad laboral, las exigencias se han elevado: obtener una maestría u otros estudios de posgrado se ha convertido en una forma de destacar y mantenerse competitivo.
Como resultado, las posibilidades de las mujeres siendo las principales proveedoras del hogar sería más alto comparado con sus parejas, ya que usualmente las licenciaturas ofrecen la posibilidad de un trabajo mejor remunerado.
Sin embargo, algunos hombres se rehúsan a desafiar los roles tradicionales de género y las responsabilidades en el hogar y maternidad terminan recayendo mayormente en las mujeres. Independientemente de quién sea el proveedor primario en el hogar. Los estudios indican que las mujeres dedican el doble de tiempo en las tareas domésticas, con un promedio de 4.6 horas frente al 1.9 por semana de los hombres. Posiblemente esta cifra subestima la realidad y que, en la práctica, la desigualdad es aún mayor.
En contraste, ciertos esposos trabajan aproximadamente tres horas más por semana que sus esposas, y aun así disfrutan de tres horas adicionales de tiempo libre. Esto demuestra que incluso los llamados “matrimonios igualitarios”, que se supone están basados en la igualdad, terminan beneficiando más a los hombres.
La sociedad sigue otorgándole al hombre el poder simbólico de “elegir” a la afortunada con la que se casará, como si el matrimonio fuera un privilegio que él otorga. Mientras tanto, las mujeres son juzgadas y hasta humilladas cuando pasan años en una relación sin recibir un anillo, como si su valor dependiera de ser escogidas.
Este relato romántico oculta un acuerdo silencioso en el que los hombres conservan el control y terminan siendo los principales beneficiados, mientras muchas mujeres, al final, terminan desempeñando el papel de trabajadoras domésticas sin paga para sus propios esposos.
Otra razón por la que tener novio puede resultar vergonzoso proviene de estudios recientes que muestran que tanto las mujeres como los hombres de la Generación Z son menos progresistas que las generaciones anteriores, siendo los hombres quienes encabezan esta tendencia. Un estudio reveló que seis de cada diez hombres de la Generación Z creen que la sociedad ha ido al extremo opuesto, otorgándoles a las mujeres una ventaja y dejando a los hombres en desventaja. Siendo esto una estadística mayor a la de generaciones pasadas.
Hoy, al comenzar a perder esos privilegios heredados del patriarcado, muchos confunden la igualdad con la opresión. Lo que perciben como una “desventaja” no es más que la consecuencia natural de una sociedad que empieza a equilibrar la balanza.
Esta resistencia al cambio revela lo profundamente arraigado que está el privilegio masculino. En lugar de verlo como una pérdida, los hombres deberían reconocer que este proceso de equidad beneficia a todos, porque una sociedad más justa y balanceada no solo libera a las mujeres de las cargas históricas, sino también a los hombres de los estereotipos que reflejan una masculinidad tóxica.
El contexto político puede estar influyendo en la percepción de lo que esta percepción negativa sobre tener un novio. En las últimas elecciones, un mayor número de hombres apoyó a Trump, alcanzando un 55% frente al 50% registrado en 2020. No hace falta profundizar demasiado: salir con un hombre que votó por Trump puede resultar problemático o una bandera roja para muchas mujeres, especialmente considerando que su administración impulsó la desmantelación de Roe v. Wade. Limitando la autonomía corporal y el derecho a la salud reproductiva de miles de mujeres en los Estados Unidos.
Sin mencionar que Trump no es necesariamente un icono feminista con su historial de comentarios misóginos. Muchas mujeres han decidido no mantener relaciones románticas con hombres, a pesar de que esta decisión a menudo es juzgada debido a la arraigada idea de que el matrimonio y la maternidad son los hitos más importantes de la vida, incluso más que graduarse de la universidad.
El estado por defecto es la soltería y las relaciones románticas son opcionales. La popularización del “50/50” en las relaciones, tan comentada en redes sociales, resulta irónica, porque en la práctica rara vez se cumple. La carga adicional de las tareas domésticas, la maternidad y la falta de empatía de algunos hombres hacia la salud reproductiva de las mujeres evidencia que muchas veces el privilegio dentro de la pareja sigue favoreciendo al hombre.
El artículo de Vogue ha marcado un hito al darle un giro a la vieja narrativa, y escribir una nueva donde la soltería es un signo de empoderamiento y amor propio, reflejando cambios más amplios en los contextos sociales y políticos.
Por todas estas razones, sí, tener novio puede ser realmente vergonzoso, especialmente cuando la relación lo beneficia principalmente a él. Y se vuelve aún peor cuando él toma decisiones que perjudican directa o indirectamente los intereses y el bienestar de la mujer, mientras afirma amar a su novia.
Los hombres deben deconstruir su concepto de lo que la masculinidad representa, reflexionar en sus sistema de valores, y dejar su misoginia. Así como exigir más de sí mismos y de sus contrapartes con el fin de ser mejores. Para poder evolucionar y estar a la altura de los estándares de la mujer moderna, quien continúa creciendo, adaptándose y prosperando en la sociedad actual, dejando de conformarse con la mediocridad en nombre del “amor”.